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RECORDANDO A LA ABUELA MARGARITA EN EL DIA DE LA TIERRA

En esta fecha en la cual tantas cosas se han escrito sobre la Tierra, los diversos aspectos que abarca la crisis ambiental, el altísimo costo que tiene adaptarnos a los cambios que estamos ocasionando al clima e incluso del costo de no hacer nada (que es otra opción), etc; yo quisiera compartir una entrevista que le hicieron el año pasado a la Abuela Margarita porque creo que en palabras muy simples ella transmite parte de esa sabiduría ancestral que radica en tener conciencia del vínculo que tenemos con nuestra madre tierra, de la que recibimos tantos servicios y recursos; del espíritu de gratitud cuando nos pide honrarla y del rol de la mujer en este contexto. Palabras sencillas para un mensaje claro y trascendente que pueden quizás ser más adecuadas que una disertación sobre las similitudes entre la invisibilidad de la mujer y la naturaleza, las diversas perspectivas dentro del ecofeminismo o el inmenso poder interior que puede recuperar la mujer reconectándose con su propia naturaleza. ¡Tenemos tanto que aprender!


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EL EMPODERAMIENTO DE LA MUJER PASA POR LA CONEXIÓN CON SU PROPIA NATURALEZA

Desde hace ya unos años se ha puesto de moda hablar del empoderamiento femeninosobre todo asociándolo a emprendimiento, desarrollo económico y lucha contra la pobreza, dependiendo por supuesto del contexto. Aunque no me gustaba la palabra, empoderar a las mujeres es fundamental porque somos agentes de cambio dentro del contexto familiar y en la sociedad.

En ciertas partes del mundo la condición de la mujer ha progresado mucho gracias a las reivindicaciones feministas que se remontan al menos a principios del siglo pasado pero hoy en día muchas mujeres están queriendo recuperar la feminidad que en algún momento se quedó rezagada en la carrera por competir con los hombres por su espacio, un enfrentamiento que es preciso superar.

Para ello necesitamos hacer las paces con nuestra propia naturaleza, admitir nuestra experiencia cíclica y revalorar las cualidades femeninas, aprovechándolas para potenciar nuestra creatividad y productividad,  así como nuestra dimensión espiritual.

Evidentemente la mujer moderna debe mucho al feminismo, aunque muchas mujeres rechacen algunos de sus planteamientos. Es bueno recordar que el término engloba una gran diversidad de enfoques y al mismo tiempo reconocer que sus movilizaciones nos permiten ahora el disfrute de una serie de derechos que nuestros ancestros ni imaginaban, como el hecho educarnos y desarrollar la profesión de nuestra preferencia o no sólo ejercer el derecho al voto sino llegar a representar a una colectividad en el Parlamento o presidir una nación.

Es interesante saber, por ejemplo, que en el siglo XIX las mujeres no podían ser maestras, a lo sumo podían ser institutrices; mientras hoy en día predominan en la educación infantil. Claro que aún tenemos un camino que recorrer en el ámbito de la educación superior o de la ciencia en occidente; mientras en otras partes del mundo mujeres y niñas mueren en pleno siglo XXI en defensa del derecho a la educación o se les niega directamente el derecho a la vida por el hecho de ser mujeres.

También se han dado otros cambios de gran significación como el compartir las tareas del hogar o incursionar en el mercado laboral. A mediados del siglo pasado era impensable. De hecho es lo que denunciaba Simone de Beauvoir en su libro El Segundo Sexo al señalar que a la mujer había sido excluida del proceso productivo y limitada la procreación y al cuidado de los hijos y el hogar, sin la posibilidad de ser independiente económicamente.

Y evidentemente llegó el momento en que lo logramos pero a expensas de una doble jornada laboral al considerar las labores del hogar responsabilidad de la mujer, pero peor aún a costa de reprimir nuestra naturaleza y querer equipararnos a los hombres en todos los planos, incluso en los aspectos que le criticamos.

cerebro masc femeninoSe ha hecho mucho énfasis en que el género es una construcción social, es decir, se trata de conductas aprendidas, y en cierta forma es cierto pero no todo es cultural, si existen algunas diferencias de nacimiento, aunque ello no justifique que hayan diferencias en los derechos entre ambos sexos.

Esto lo corroboran ahora investigaciones sumamente interesantes como las de la neurobióloga Louann Brizendine quien afirma que el cerebro femenino y masculino son diferentes ya que a partir de la octava semana de gestación el feto masculino comienza a producir enormes cantidades de testosterona que impregnan los circuitos cerebrales Sigue leyendo