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Mujer, salud y poder: del tabú a la armonía.

Hace varios años conversaba con una querida amiga del mundo de la cooperación internacional quien me comentaba su interés en trabajar en el ámbito de la salud de las mujeres. Aunque me parecía relevante por las carencias existentes en sobre todo en países del mundo en desarrollo, no era algo en lo que yo me veía trabajando. En esos tiempos yo creía que el tema del empoderamiento femenino iba de otra cosa!!! Hasta que la vida, que es excelente maestra, me mandó una lección trascendental que cambió mi perspectiva…

Por aquel entonces yo estaba centrada en el tema de los derechos económicos y la visibilidad de la contribución que hace la mujer a través de los múltiples cuidados desde el hogar a los niños, mayores, parejas, en sus diversas formas. Encontraba paralelismos entre esta situación de la mujer y la necesidad de visibilizar las contribuciones de la naturaleza a nuestro propio bienestar como seres humanos para poder lograr su revalorización.

Ambas invisibilidades cruciales, pero ambas vinculadas al reconocimiento del otro o de la sociedad en su conjunto. Aún me parece importante la labor que hay que hacer para visibilizar ambas cosas, aunque sobre eso hablaremos otro día. Hoy vamos a centrarnos en el propio reconocimiento de nuestro poder intrínseco, es decir el que viene desde dentro. Aunque es verdad que el tema de la salud de la mujer también tiene tela en este sentido…

Como bien señala la Dra. Carme Valls en su libro: Mujeres, Salud y Poder “la salud humana y en especial la salud de las mujeres ha estado mediatizada por las relaciones de poder, tanto por las influencias patriarcales en el desarrollo de las ciencias de la salud, como por el proceso de victimización de las pacientes, que se han convertido más en objetos de medicalización que en agentes de sus propios cambios saludables”. 

Unos meses después de aquella grata conversación, un diagnóstico de cáncer de mama me sacudió el entendimiento.

Primera lección que me dió la vida: la salud SI es la prioridad. Si no estás bien no puedes hacer nada. Tu propio ser está en juego!!!

Y eso no tiene que ver con el sexo, es igual para hombres que para mujeres. Pero hay muchas carencias a nivel mundial en materia de salud para la mujer y también mucho tabú, muchos silencios, y muchos prejuicios.

Obviamente, en mi caso, recobrar la salud se convirtió en mi prioridad.  Comenzaba allí un largo proceso de atención médica que incluyó intervención quirúrgica y los consabidos tratamientos que duraron más de seis años, entre una cosa y otra. Aún quedan secuelas y cicatrices para que la lección no se olvide.

Obviamente estoy inmensamente agradecida a los avances de la ciencia que me han permitido recobrar la salud. No obstante, sentía que había que hacer algo más…

Yo había trabajado con aspectos de lo femenino en mi en diferentes etapas de mi vida y me di cuenta que el viaje hacia las profundidades de lo que significa ser mujer no había concluido.

Como dicen los anglosajones “your mess is your message ( tu desastre/caos/o padecimiento es tu mensaje). Así que había que comprender el mensaje…

En la necesaria revisión de mis recuerdos sobre la historia médica observé unos cuantas llamadas de atención… Y la solución, al principio, había sido medicalizar y silenciar. Tu sigue como si nada! Sé fuerte!!! aunque en otros momentos si sentí la necesidad de profundizar y busqué ayuda, herramientas y lecturas que me permitieron continuar.

Sin embargo, sigo observando un enfoque poco preventivo de la salud en general y del cáncer en particular. En el caso del cáncer de mama, sólo nos alertan sobre la necesidad de tocarnos por si nos toca nuestro correspondiente tumorcito.  Es decir, parece que lo único que podemos hacer es detectar su llegada. Y eso lo que genera es miedo, como me lo confesaba una hermosa mujer ayer: le da pánico tocarse porque eso puede significar descubrir algo terrible.

Esa confesión pone en evidencia la necesidad de otro mensaje y otro enfoque. Se necesita investigar más, claro está, para detectar causas y al mismo tiempo, desplegar esfuerzos preventivos adaptados a la fisiología de cada persona. Y la prevención incluye también alimentación, movimiento, relajación, aceptación…

Por otra parte, la mujer necesita tener la voz cantante respecto a su salud, y para ello se require educar desde antes de la menarquia para que las chicas comiencen a comprender su cuerpo y a darse a si mismas el mejor cuidado.

Intentar suprimir el funcionamiento del organismo a fuerza de pastillas/medicamentos tiene un alto costo en salud. De la misma manera podemos llegar a la menopausia considerándola como otra desgracia para luego medicalizarla o vivirla en plenitud y vitalidad.

Buscando comprender eso llegué a la segunda lección: tu concepto integral de la mujer es la base de tu salud y tu poder. Aceptar la feminidad no como culpa con la que cargamos sino como bendición y oportunidad creativa de vivirla de manera auténtica es el punto de partida.

En este ámbito estoy infinitamente agradecida a esas mujeres que han hecho grandes aportaciones como la doctora Christiane Northrup, famosa gineco-obstetra que ha escrito libros tan fundamentales como “Cuerpo de Mujer, Sabiduría de Mujer” o “Las Diosas nunca envejecen”.

Por cierto que la Dra. Northrup nos recuerda que, independientemente de nuestras circunstancias individuales, cada una de nosotras tiene una especie de guía interior a la disposición a la que podemos conectarnos para crear una salud vibrante. Eso implica escucharnos, cuidar de nosotras mismas y nutrir así nuestro bienestar.

La Dra. María Jesús Balbás (Txusa) ginecóloga y homeópata tiene también un enfoque holístico de la medicina, subrayando el impacto de nuestros pensamientos, creencias y emociones en nuestro estado de salud. Txusa cuestiona la medicalización de todos los momentos importantes de la mujer (menarquía, el embarazo, el parto, el puerperio, la menopausia) y nos llama a escuchar nuestro cuerpo, escuchar la vida.

Precisamente escuchando su cuerpo de manera sistemática Miranda Gray, autora de “Luna Roja” y “Momentos óptimos de la mujer”, entre otros libros, llegó a definir con precisión los cambios que experiementaba durante sus ciclos y cómo aprovechar sus dones. Su visión práctica y a la vez espiritual permite comprender mejor nuestro cuerpo, cuidarlo y honrar lo femenino en su única y específica expresión en cada mujer, sin descuidar el principio masculino que está presente también en nosotras.

Interesada en profundizar sobre el auto cuidado y la prevención estuve leyendo sobre una serie de ejercicios diseñados por la Dra. Liu Ya Fei del Hospital de Chi Kung Terapeutico de Hebei en Beidaihe, China. Ella se dedicó a investigar y practicar la sabiduría milenaria de las monjas taoistas, sintetizándola en lo que hoy conocemos como Chi Kung de la Mujer.

Poco después me enteré que Raymonde Mayer, una maestra francesa de Chi Kung quien se formó directamente con Mme. Liu, venía a Pamplona. Su pasión y la claridad de sus exposiciones me encantaron y he estado desde entonces apoyando la difusión de su mensaje en calidad de intérprete en sus talleres anuales en Pamplona y más recientemente en Madrid.

Raymonde viene nuevamente a Pamplona a finales de mayo para seguir compartiendo con entusiasmo y una pedagogía adaptada a occidente, esta práctica empoderadora.

En el taller abordará las dos fases de la mujer: la de la “mujer roja” o
mujer cíclica, y esa otra etapa de la “mujer blanca” o post-menopausia.

  • En la primera parte se aborda el concepto general de qi, la interconexión de los senos, el útero y el sistema hormonal, así como los masajes específicos.
  • En la segunda parte se hace más énfasis en la columna, la cadera y las articulaciones, así como también el fortalecimiento del sistema nervioso, entre otros aspectos.

Es bueno recordar que esa segunda fase de la vida, que tan mala propaganda tiene, puede representar un segundo florecer. Como dice Raymonde, en esta etapa podemos dar vida a los hijos del cielo (nuestros anhelos, proyectos, ideas). Porque la capacidad creadora de la mujer no se extingue, sólo se transforma.

El Chi Kung de la Mujer flexibiliza tanto nuestro cuerpo físico y energético, propiciando también el equilibrio del emocional. El trabajo de movilización de la columna y de la pelvis y las articulaciones, va acompañado de la conciencia del movimiento de la energía, y un trabajo sobre el sistema endocrino y el sistema nervioso para buscar la armonía.

Hay varios movimientos orientados a movilizar la cadera, el sacro y los ligamentos que van hasta el útero, así como masajes para la zona lumbar, el pecho y el vientre.

El objetivo del taller no se centra simplemente aprender una serie de ejercicios y masajes sino también comprender cómo funciona la energía en nosotras y cómo se relacionan la energía, el cuerpo y la naturaleza. Armoniza el principio femenino y masculino al interior de manera alquímica.

Se trata pues de un método integral muy potente que es fácil de aprender e integrar a nuestra vida diaria, y que beneficia enormemente la salud y la vitalidad femenina. Además tiene esa orientación preventiva que comentaba antes.

No te pierdas esta gran oportunidad para conocer mejor las maneras de contribuir a tu salud y ganar en vitalidad.

Si te interesa puedes encontrar todos los detalles aquí


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CON-CIENCIA o SIN CIENCIA: CIRCULOS QUE EMPODERAN A LA MUJER MIENTRAS TEJEN LA RED DE INDRA

Es sorprendente el extraordinario crecimiento que están registrando los círculos de mujeres en todas partes del mundo. Mientras algunos los ven con suspicacia, otros reconocen su gran poder transformador; tanto así que han llegado a ser considerados una herramienta importante para desarrollar el potencial de la mujer como agente de cambio de la sociedad. De hecho hoy en día figuran en guías y manuales de organizaciones que trabajan temas de género en desarrollo.

Uno de los factores que ha jugado un papel preponderante en esta evolución de los círculos es el llamado de Jean Shinoda Bolen “Reune a las mujeres; salva el mundo.” Esta psiquiatra y analista junguiana, quien ha sido profesora de la Universidad de California, prolífica escritora y activista femenina, entre otras tantas cosas viene desde hace años difundiendo la importancia de esta herramienta tanto para las mujeres como para la sociedad en su conjunto.

En su libro “El millonésimo círculo” ella toma como punto de partida el efecto del “centésimo mono,” un relato convertido en parábola de inspiración para la sociedad humana que se basa en una investigación real llevada a cabo en el Centro Japonés de Monos y popularizada por Lyal Watson, entre otros. Según Watson, mientras los científicos japoneses estaban haciendo experimentos cambiándoles la alimentación a los primates, observó que uno de ellos decidió lavar los boniatos o batatas antes de comerlos porque estaban llenos de arena. Ese comportamiento fue imitado por los demás monos y, una vez  generalizado, se transmitió de manera instantánea a monos de islas cercanas con las cuales no tenían relación alguna.

Esa investigación fue considerada por el bioquímico británico Rupert Sheldrake como evidencia de su planteamiento de los campos mórficos, ya que explicaría la mayor probabilidad de propagación no local de un fenómeno, comportamiento o conciencia a medida que se repite más veces. Con base en esa teoría, la proliferación de círculos de mujeres generaría en un momento dado un salto cuántico en términos de conciencia colectiva humana y planetaria. En sociología se hace referencia a la masa crítica que se necesita para el cambio.

Pero resulta que las teorías de Watson y de Sheldrake han sido cuestionadas. Varios libros y artículos de revistas científicas ponen en tela de juicio las bases científicas de la investigación de los japoneses con los primates y la suposición de que no hubo contacto entre los monos de las diferentes islas. Sin embargo, el descrédito de la comunidad científica al efecto del centésimo mono no ha menoscabado el crecimiento de los círculos de mujeres en la búsqueda de un equilibrio entre las cualidades masculinas y femeninas, ni el impacto positivo en las vidas de quienes forman parte de ellos, mientras el Millonésimo Círculo constituye hoy por hoy el punto de partida y la fuente de inspiración.

circulo
Como bien señala Jean Shinoda Bolen “el poder invisible que los círculos de mujeres ejercen sobre quienes los constituyen nace del poder sanador, afianzador y alentador que somos capaces de tener una sobre otra. Cuando se cuenta con ese aliento y ese verdadero apoyo a la hora de llevar a cabo un cambio significativo es posible que el cambio se realice. El que otras personas crean en nosotras o compartan nuestros puntos de vista posee un poderoso e invisible efecto… Los círculos de mujeres se convierten en un espacio uterino donde se incuban sueños y planes, y en un lugar donde se puede hablar de ellos y recibir ayuda a fin de dar nuestros primeros pasos” (Bolen, Mensaje Urgente a las Mujeres).

Esto me hace evocar una de las metáforas védicas que más me gusta por la sencillez con la que se transmite una ancestral sabiduría de gran trascendencia para el desarrollo del potencial humano y en particular el trabajo con lo femenino, la Red de Indra. Según los libros sagrados de los Vedas, del Palacio de Indra, el Dios de los Cielos, colgaba una red formada por hilos que se extendía hasta el infinito como si se tratara de una tela de araña multidimensional, conteniendo una perla o una piedra preciosa tallada y esplendorosa en cada intersección o nodo de la red. Dado que la red es infinita el número de relucientes joyas también lo es, pero lo más hermoso es que en cada una de ellas se refleja el brillo de todas las demás, además de reflejarse todo el Cosmos. De manera que mientras cada una de esas gemas brille con mayor intensidad también el resto incrementará su propio brillo, y el cambio en una de ellas se reflejará en las otras. Cada ser vivo y cada cosa que existe en el universo o podamos imaginar es una perla o piedra preciosa en uno de los nodos de la red, con todo el potencial de brillar esplendorosamente.

Este mito ha servido para explicar en el budismo y el hinduismo la interconexión entre el microcosmos y el macrocosmos, o la noción del todo y sus partes. En el Avantamsaka Sutra o Sutra de la Guirnalda, uno de los textos sagradflowersutraos del budismo Mahayana, se reflexiona sobre dicha conexión. Un estudiante le pregunta al maestro cómo pueden considerarse todas esas piedras preciosas una sola gema, y el maestro le responde: – Si tu no lo crees coloca un punto en una de esas piedras preciosas o perlas y observa como luego hay puntos en todas y cada una de las gemas. Por eso sabemos que todas forman una misma joya.

El físico Fritjof Capra señala en su libro El Tao de la Física que este Sutra de hace más de dos Tao de la Físicamil quinientos años estaría en la base de la teoría cuántica y del relacionamiento interdependiente, toda vez que las partículas están dinámicamente compuestas una de las otras.

Para mí todo ello es una metáfora de lo que sucede en los círculos de mujeres pues se crea un espacio de contención donde no hay riesgo de expresarse y se cultiva entre otras tantas cosas la escucha, la confianza, la empatía, la solidaridad, la igualdad (porque en un círculo todas estamos al mismo nivel), y además se comparten saberes e ilusión, mientras se refuerza la autoestima.  Cuando una mujer conecta con su autentica esencia femenina, abandona la lucha y desata su capacidad creadora y todo su entorno recibe los destellos de ese brillo, encuentra los caminos para mejorar sus relaciones desde el respeto a la diferencia y el amor. Eso es verdaderamente empoderamiento.

La capacidad de cambio y el movimiento son algo intrínseco al círculo.  Numerosas experiencias confirman que tanto a nivel individual como colectivo los circulos impulsan cambios que fortalecen la capacidad de las mujeres para desarrollar todo su potencial pero también lo transmiten a sus hijos, a sus parejas o a su comunidad. Si eso es así, que podríamos esperar de un círculo de círculos. Eso es lo que se está preparando para el Equinoccio de la Primavera 2015 en Amalurra, un lugar especial en Artzentales, cerca de Bilbao (España), donde la naturaleza y un proyecto colectivo con sentido ecológico y social sirven de marco a este encuentro entre circulos y mujeres de diversos orígenes. Sanándonos a nosotras, sanando la tierra es el tema del encuentro, es decir mis dos temas!!!! Mujer y Medio Ambiente; mejor imposible!. Estoy convencida que será una experiencia muy enriquecedora; allí iremos a compartir sueños, aprender unas de otras y conectarnos con nuestra auténtica esencia, dejándonos acunar por la tierra y expresándole nuestro amor y gratitud. Anímate, tu también puedes participar.