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¿Y SI LO QUE ESTAMOS POSTERGANDO ES LA OPORTUNIDAD DE SER FELICES ?

El trabajo con mi tesis doctoral me ha vuelto a poner en contacto con la tendencia a postergar, diferir, procrastinar, aplazar cosas importantes que sabemos debemos hacer y que postergar no solucionará, tal vez al contrario, hará más complicado realizarlas… ¿quién no ha caído en eso alguna vez?

Hay quien piensa que se trata de flojera, pero en realidad es mucho más complejo. Hasta un premio Nobel como George Akerlof admite haber caído en ello!!! Y algunos autores destacan que se está volviendo una tendencia social y política, sobre todo en esta época en la que existen tantos estímulos externos, donde se espera que estemos activos en todas las redes, cumplamos todas las responsabilidades personales, familiares, laborales, ciudadanas, etc.

Procrastinar (que por cierto no es un anglicismo sino una palabra que viene del latín procrastinare) no sólo implica postergar tareas pesadas o incómodas de la vida cotidiana, sino que abarca también cosas de mayor peso, involucrando incluso las relaciones personales (no poder terminar con relaciones sentimentales destructivas), postergar un proyecto, una carrera, una conversación importante con el jefe o la pareja, o decisiones que son trascendentales para nuestra vida, nuestros anhelos…

Entre los mecanismos que usamos para no afrontar la tarea figuran: el escape, la distracción, la trivialización e incluso el humor.

procrastinar-shutterstock

En el mejor de los casos hacemos las cosas en el último minuto, cuando ya casi no queda tiempo, lo que genera adicionalmente gran estrés y ansiedad.

Parece que estuviéramos esperando siempre una oportunidad más propicia, y no llega… Y lo peor es que tal vez terminemos haciendo algo mediocre porque no le hemos dedicado suficiente tiempo para hacerlo bien.

Lo que viene a continuación es la frustración o la decepción, arrepentimiento y toda una serie de justificaciones. Somos más efectivos postergando y justificando que enfrentando el reto. En fín un cúmulo de emociones que nos hacen sentir peor.

Hay muchas recomendaciones al respecto. Los expertos apuntan a que se trata de un problema de gestión del tiempo, aunque más allá de eso hay otros factores que pueden estar impulsandonos a diferir nuestras propias necesidades, lo que el alma nos está pidiendo.

Entre las muchas cosas que la procrastinación puede estarnos diciendo de nosotros mismos figuran:

  • Que percibamos la tarea como demasiado grande, compleja, pesada o aburrida.Ciertamente hay personas de una incuestionable capacidad de trabajo que han reconocido sentir pereza ante la perspectiva de un duro reto, como lo señala Amy Gallo en el blog del Harvard Business Review. Algunas tareas cotidianas nos resultan pesadas, incómodas y si tenemos otras cosas que hacer comenzamos con las que más nos gustan, o incluso nos las inventamos, preferimos llenar nuestro tiempo con otras actividades más placenteras o de gratificación inmediata que asumir la que no nos gusta. Según señalan los expertos en la materia las tareas domésticas y rutinarias representan la forma más común de procrastinar, pero tal como lo apunta el psiquiatra Ned Hallowell  posponer las tareas no te libera de ellas, hacerlas si.
  • Razones culturalesen el caso de las mujeres es muy común que las necesidades de toda la familia estén antes que las nuestras en la escala de prioridades; sin embargo, también muchos hombres pueden colocarse en el último lugar en la lista de prioridades por una mal entendida amabilidad, complaciendo a los demás siempre o para ganar aprobación. Otra razón de la que habla la psicóloga argentina Liliana Mizrahi es que ancestralmente la mujer se ha dedicado a apoyar al hombre para que sea exitoso, no para ser ella la exitosa y ello pesa en nuestra conducta actual.
  • Falta de autoestima de lo que no estamos del todo conscientes. Eso nos hace dudar de lo que seremos capaces o genera miedo a no poder controlar el resultado. Postergar puede incluso darnos la excusa perfecta para decir “lo hubiera podido hacer mejor pero no tuve tiempo”. Algunos expertos consideran que ello conduce al victimismo… Piers Steel ha relacionado la postergación crónica con la falta de autoestima y ausencia de una influencia de modelos de conducta positivos en el entorno. El escritor británico canadiense Malcom Gladwell coincide en que el entorno del individuo tiene mucho que ver con la autolimitación, el victimismo, la procrastinación sin que seamos conscientes de ello. Estos casos requieren de apoyo para poder superar mecanismos que se han perpetuado por generaciones.
  • También puede ser exceso de confianza: creemos que seremos capaces de controlar todos los factores que intervienen en el momento en que decidamos actuar, aunque sea a último minuto. Eso le genera una cierta adrenalina a algunas personas  ¿sentirse en el borde del precipicio y salvarse los convierte en héroes?
  • La falta de motivación puede ser otro factor. Es cierto que algunas tareas son aburridas o no ofrecen una recompensa interesante que nos impulse a realizarlas. Sin embargo, necesitamos liberarnos de ellas y la buena noticia es que podemos crear recompensas para motivarnos. La propia sensación que disfrutamos después que una acción está desarrollada puede desencadenar motivación y servir de retro-alimentación para continuar actuando. También podemos ofrecernos algo a cambio si logramos la meta. Otras veces es necesario valorar si es que hemos perdido la motivación por cualquier tarea, o por una en especial. Entonces de lo que se trata es de algo más que procrastinar…
  • Creemos que el éxito es cuestión de suerte o por el contrario no nos lo merecemos. Si consideramos que no tenemos suerte, tal vez no hagamos el esfuerzo necesario para lograr nuestras metas o nos desanimemos al primer obstáculo. En realidad se trata de algo más que de suerte. Puede ser que precisamente de lo que se trate es de perseverar o ver las cosas desde otra perspectiva.
  • Tenemos miedo al fracaso: ese es uno de los aspectos que comúnmente señalan los psicólogos, que se han interesado en abordar este tema por el componente de irracionalidad que entraña. Es probable que lo que estemos evitando es fracasar, pues nuestra autoestima se vería afectada, en vez de considerar que el intentar algo aunque no resulte exitoso siempre implica un aprendizaje.
  • Buscamos la perfección: el afán de hacer las cosas perfectas en vez de lo mejor posible puede también estar conduciendonos a perder oportunidades importantes.
  • Tal vez queremos evitar conflictos o sentirnos mal: ciertamente es bueno respirar antes de reaccionar pero postergar ad infinitum un problema no nos libera de él, al contrario puede incluso empeorar, puede entrañar rabia pasiva.
  • Problemas con la autoridad: en algunos casos el diferir puede implicar una cierta resistencia hacia esa figura de autoridad que puede estar presionándonos para hacer algo o por el contrario nuestra idea de hacer algo que nos place choca con las creencias que esa persona tiene.
  • El síndrome de la mente voladora: nos surgen nuevas ideas con tal rapidez que nos impide darles forma y materializarlas antes de que surja el aburrimiento y la sustituyamos por una idea más atractiva.
pequeño paso

Ahora bien, ¿qué pasaría si hiciéramos lo que en realidad tenemos que hacer? Qué pasaría si alcanzáramos el éxito, si nos enfrentáramos a nuestros miedos y los venciéramos? ¿Qué tal si asumiéramos los riesgos???

Tal vez podríamos fallar, pero también podríamos acertar. ¿Còmo te sentirías tu si cambiaras tu historia de eternas justificaciones por una de logros, aprendizajes, satisfacción?

Afortunadamente podemos cambiar y para ello lo más importante es el compromiso con nosotros mismos, con recuperar el control y permitirnos arriesgar para ser felices, exitosos, sentirnos bien con nosotros mismos.

  • Lo primero es reconocer que incurrimos en el irracional hábito de postergar con la consiguiente necesidad de justificar o a sabiendas de que nos sentiremos peor. Hay varios test en la web para determinarlo pero si lo que has leído hasta ahora te resuena tal vez si.
  • Desvelar las causas: algunas veces podemos llegar solos a definirlo y otras veces necesitaremos ayuda profesional. A mi la práctica de la conciencia plena (Mindfulness) me ha ayudado porque permite observar nuestros pensamientos y acciones durante el día, observar el momento en el que se experimenta la ansiedad y la tensión que rodea la tarea no realizada, apreciar el proceso de elaboración de la justificación. etc. Pero sobre todo porque me permite integrar esa parte de mi, aceptarla, percibir cuando se acerca el impulso de posponer y controlarlo para entonces actuar.
  • Sustituir el debería hacerlo por el puedo, quiero, o voy a hacerlo: muchas veces nos decimos a nosotros mismos que deberíamos hacer algo pero la frase lleva implícito que no que no lo haremos o al menos la posibilidad de aplazarlo. Por ello es importante cambiar el lenguaje, y decir por ejemplo, mañana voy puedo// voy a reservar una hora para hacer ejercicios. ¿Cuál te resulta más efectiva?
  • Buscar una buena motivación. ¿Qué satisfacciones te producirá alcanzar esta meta, realizar esta tarea, lograr un determinado proyecto? Piers Steel señala que la motivación es la clave porque es como si ambas cosas no fueran compatibles. Escribir esa motivación en algún lugar donde podamos verla si se trata de una tarea que se prolonga y recordarla siempre que nos descubramos postergando.
  • Implementar cambios en el uso del tiempo que disipen la ansiedad. Hay muchas recomendaciones para la gestión del tiempo que ciertamente son útiles, como elaborar una lista flexible, realista y priorizada de objetivos. Eso es mejor que un complejo calendario de actividades especificando el uso de cada minuto. Contemplar ratos de descanso  puede incluso motivarnos a terminar más rápido. Es clave controlar la inclusión de tareas que son importantes para los demás personas, y no para nuestros propósitos.
  • Dividir las tareas en pasos permite avanzar progresivamente, disminuir la sensación de intimidación de los grandes retos. Si notamos que estamos bloqueados frente a una tarea que necesitamos hacer, es preciso apreciar las sensaciones que están involucradas, darnos una pausa, salir a respirar aire puro, y volver luego para aplicarnos de nuevo, aunque tal vez usando otro enfoque.
  • Mantenernos centrados: Tenemos que definir claramente nuestras metas y mantener el foco en ello. Para mi los mandalas ayudan mucho en esto porque nos permiten volver al centro siempre, no perdernos en los detalles ni en las cosas accesorias que si bien pueden enriquecer el proyecto tal vez nos distraigan demasiado.
  • Es necesario tener una actitud proactiva y positiva, interesada en aprender sobre lo que hacemos, en experimentar las sensaciones para aprender de este proceso y definir claramente nuestras metas, yendo más allá de lo que queremos hacia lo que aspiramos.
  • Aprovechar el efecto en el cerebro de la aromaterapia: El aceite esencial de pomelo puede incrementar nuestra confianza con un toque de alegría, mientras que el romero actúa como revitalizante y ayuda a la concentración. La música es otra herramienta genial para impulsarte.
  • Darnos una recompensa y reconocer cuando estamos progresando es efectivo. Cada paso merece ser reconocido. Eso restaura la confianza en nosotr@s mism@s.
  • Tal vez podríamos involucrar a un tercero bien sea delegando o comprometiéndonos a no seguir procrastinando. Algunas tareas se pueden delegar, tanto en el hogar como en el trabajo. Tenemos que preguntarnos si estamos postergando cosas porque hemos acumulado una gran cantidad de trabajo. Compartirlo serviría para gestionarlo mejor. Otras veces de lo que se trata es de asumir nuestra tarea con la ayuda de un tercero (familiar, coach, psicólogo, amig@) con quien compartir los avances o las limitaciones confrontadas.
  • Perseverar: es fundamental reconocer que si tenemos una tendencia a postergar cosas importante para nosotros que puede ser de origen epigenético o cultural, el proceso requiera ser compasivo con nosotr@s mism@s hasta librarnos de ese hábito y necesitaremos perseverar para lograr resultados y sentirnos plenos. No hay receta mágina. Eso forma parte de la naturaleza humana. Algunas veces nos tendremos que obligar a hacer algunas cosas porque sabemos que los beneficios que obtendremos bien valen el esfuerzo, y otras veces será necesario buscar una motivación más allá de lo material, utilizarlo como una oportunidad para ejercitar nuestra conciencia plena. Si nada representa un reto interesante o no sentimos pasión por lo que hacemos entonces sería necesario esclarecer qué podríamos hacer para integrar a nuestra vida algo estimulante.

En síntesis, dejar de postergar es un reto complejo y muy actual en el que está implicada no sólo la limpieza de algún armario, la redacción de un informe, o alguna actividad pesada, sino más importante aún, la posibilidad de sentirnos satisfechos o darnos una oportunidad para ser exitoso@s.

Es necesario por tanto ser honestos con nosotros mismo para reconocer qué es lo que estamos aplazando y por qué, para entonces asumir el compromiso de cambio con determinación, creatividad, constancia y mucha amorosa disciplina.


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AROMATERAPIA: UNA MANERA SUTIL DE EQUILIBRAR LOS HEMISFERIOS CEREBRALES Y ESTIMULAR LA CREATIVIDAD

De acuerdo a lo que se conoce hasta ahora sobre el funcionamiento del cerebro humano, la mayoría de las personas usamos más un hemisferio cerebral que el otro. En general se trata del izquierdo porque el sistema educativo predominante ha valorado tradicionalmente más la lógica, las matemáticas, el análisis, la planificación, etc., mientras la percepción de la globalidad, la intuición, la empatía, la imaginación, las emociones, esa parte calificada como más artística, se ha subestimado. Sin embargo, la necesidad de estimular la economía, en un momento en el que las crisis social, económica, ambiental y ética nos reta a encontrar respuestas adecuadas y a la vez diferentes ante el cambio, ha llevado a sugerir todo tipo de medidas para promover la innovación, comenzando por el estimulo a la creatividad. Pero… ¡Oh sorpresa!  Nuestros cerebros no han sido entrenados para tal cosa.  Ello explica las miles de recomendaciones que proliferan al respecto. Una de ellas es estimular el hemisferio derecho, no porque ahora toque suplantar al izquierdo u olvidarse de sus aspectos positivos sino para buscar un equilibrio porque es conjugando sus funciones que podemos ser más creativos, atrevernos a soñar y  materializar esas ideas. Todo en la vida puede hacerse de una manera creativa, lo que añade a la acción una sensación de placer y alegría.

Valerie Ann Wordwood, una de las más reputadas aromaterapeutas a nivel mundial, davinci1señala que Leonardo da Vinci es el clásico ejemplo de alguien que usaba de manera extraordinaria ambas partes de su cerebro, lo que le permitió destacar como un maravilloso artista y a la vez un brillante matemático, arquitecto, ingeniero e inventor de máquinas voladoras e hidráulicas así como submarinos. De allí que se le denomine el hombre completo. Añade también que en occidente son quizás los deportistas quienes han logrado esa integración de ambas partes del cerebro, conjugando disciplina y métodos lógicos con otros motivacionales. Yo añadiría que en los deportes de equipo esto se potencia aún más por el tipo de destrezas que se desarrollan. Siendo madre de un deportista nato he aprendido, me ha tocado testimoniar (tras varios años de entrenamientos de fútbol y desde hace más de seis en el baloncesto) que allí convergen una serie de funciones de diversas partes del cerebro, involucrando también –evidentemente- al corazón! Me refiero por ejemplo el conocimiento técnico y la estrategia, secuencias de jugadas, alerta, mirada global del juego, además de las destrezas físicas mismas, rapidez, agilidad, resistencia física y la pasión por el deporte. ¡Es una mezcla alquímica poderosa!

Un arte milenario. Tanto Wordwood como Patricia Davis o Robert Tisserand,  por nombrar sólo algunos de los más connotados aromaterapeutas, sugieren que el uso de los aceites esenciales contribuye Sigue leyendo


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DEL SUEÑO A SU MATERIALIZACIÓN: CREATIVIDAD EN ACCIÓN

El lunes 30 de septiembre arrancan los encuentros del Club de los sueños creativos para ponernos en acción. Cada uno de los proyectos o sueños presentados por los participantes es hermoso, refleja perfectamente la personalidad y cualidades de cada quien, su visión y aspiraciones. Estoy segura que será un proceso enriquecedor por las distintas personalidades, formaciones, enfoques; y motivador porque nos impulsará a dar los pasos que tenemos que dar para materializar tan bellas aspiraciones. Nuestra reunión preliminar fue tan estimulante que me indica que estamos ante el inicio de una experiencia maravillosa. 

Lo fundamental es que no sólo nos estamos atreviendo a soñar, sino a despertarnos y ponernos en acción. En esta etapa será esencial mantenernos centrados en nuestro objetivo. Eso nos permitirá entre otras cosas sosegar a esa vocecita interior que nos alerta del riesgo a hacer el ridículo, al fracaso, a los sufrimientos que ello acarrearía, de las complejidades del proyecto, de los límites de nuestras habilidades o del contexto en el que nos encontramos. Este primer paso hacia la materialización de nuestros sueños o proyectos requerirá de que hagamos uso de todos los mecanismos al alcance para no abandonar antes de llegar a la meta. Ayuda mucho el hecho de estar haciendo algo que nos apasiona verdaderamente porque nos permitirá mantener el foco en nuestro objetivo a pesar de los vaivenes o desafíos que se pueden presentar. Contar con apoyo de otras personas que comprendan nuestro reto es otro de los pilares para los momentos en los que tenemos ganas de desistir, ya que nos brinda la oportunidad de compartir nuestras preocupaciones, nutrirnos de otras perspectivas, recordar nuestra motivación, entre otras tantas cosas. Justamente esa es una de las razones que nos llevaron a crear el club. Y a mi en particular me ilusiona un montón pues lo siento también como un espacio en el que asumimos un compromiso con nosotros mismos en ponerle amor y dedicación a esa idea. 

Si porque una vez que hemos recibido la visita del genio creador, la musa, la chispa creativa, o nos damos cuenta que hay un sueño esperando ser materializado no sólo evitamos que languidezca entre dudas y temores, sino que nos damos una oportunidad para sentirnos mejor. Es esta etapa es fundamental Sigue leyendo


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LA PRACTICA DE LA MEDITACIÓN ESTIMULA LA CREATIVIDAD

Es fascinante la cantidad de cosas que el avance de la ciencia y la tecnología nos está permitiendo conocer y comprender, entre ellas los beneficios de la milenaria práctica de la meditación a los cuales ya me he referido anteriormente. Ahora quiero centrarme en la relación existente entre la meditación y la creatividad, porque si bien esta última  se asocia generalmente con los artistas, cada vez se hace más evidente su relevancia  en todos los órdenes de la vida para hacer frente a los retos del momento.

Uno de los más recientes estudios de la neurociencia sobre creatividad y meditación lo llevó a cabo un grupo de investigadores del Instituto del Cerebro y el Conocimiento de la Universidad de Leiden (publicado en abril de 2012 en la revista Frontiers of Psycology). Esta investigación se centró en determinar el posible impacto sobre la creatividad de la práctica de la atención focalizada en comparación con la de monitoreo abierto (ambas técnicas utilizadas en la meditación budista y en otros estilos de meditación). Aún reconociendo que hay varios aspectos que intervienen en el proceso creativo, evaluaron dos componentes fundamentales el pensamiento divergente y el convergente.

  • El pensamiento divergente permite a la consciencia y al cerebro abrir un espacio para la generación de nuevas ideas, nuevos enfoques, moviendose entre diferentes planos y perspectivas. Uno de los métodos que se usa para comprobarlo es solicitar a los voluntarios que, en un plazo estipulado, propongan diferentes usos para un mismo objeto.
  • El pensamiento convergente por su parte demanda al cerebro la producción de una respuesta correcta para resolver un problema específico, requiere lógica y velocidad. Es más lineal. Para verificarlo se utiliza el método asociativo, pidiéndole los participantes, por ejemplo, que busquen un denominador común entre 3 palabras que aparentemente no tienen relación entre sí.

 La conclusión fundamental de ese estudio es que cada tipo de meditación tiene un efecto distinto sobre la creatividad:

  • la práctica del monitoreo abierto propicia que la mente racional suelte el control, promoviendo el pensamiento divergente; mientras que
  • la práctica de la atención focalizada no mostró resultados concluyentes respecto al incremento de respuestas positivas en las pruebas realizadas.

Evidentemente ser creativo requiere dar rienda suelta a la imaginación pero también precisa de  planificación, acción y ejecución, por lo que ambos tipos de pensamiento son importantes para transformar una idea en realidad, para pasar de la inspiración a un producto innovador. De hecho, Alice Flaherty, una experta en creatividad, subraya se necesita un cierto equilibrio entre la actividad frontal y temporal de ambos hemisferios del cerebro. Es decir, es necesario incrementar la actividad del hemisferio derecho o disminuir la del izquierdo para que ambas se encuentren en armonía, no inhibir una u otra, sino complementar sus funciones.

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Esta apreciación coincide con los más recientes descubrimientos sobre el cerebro y la creatividad. En el último número de la revista de la Academia de Ciencias de los Estados Unidos (PNAS)  se publican los resultados de otro estudio gracias al cual se pudo identificar una amplia red neuronal que estaría implicada en la creación y a la que se ha denominado “área de trabajo”. Esta área abarca cuatro zonas principales: cortex prefrontal dorsolateral (memoria a corto plazo), cortex parietal posterior (movimiento planificado); el cortex occipital (área implicada en la visión) y el precuneo posterior (situado internamente entre los dos hemisferios cerebrales y más desarrollado en los humanos que en los primates u otros animales).

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Este último conecta las tres anteriores actuando como centro logístico, mientras las dos primeras constituirían el sistema ejecutivo que recluta otras regiones del cerebro para llevara a cabo el proceso creativo. Según los autores de esta investigación, mantener una imagen en la mente requiere de la activación de esa amplia red que incluye parte de ambos hemisferios cerebrales, mientras que descomponer las imágenes activa partes de la red ubicadas en el hemisferio izquierdo y la mayor actividad del precúneo posterior.

Otro de los factores que estaría relacionado con la creatividad talamoes el nivel de dopamina, un neurotransmisor asociado con la anticipación de una recompensa (y por ende la motivación), memoria, comportamiento, sueño y humor, entre otras funciones. Se considera muy importante para la salud mental mantener un equilibrio en los niveles de dopamina.  Una investigación publicada en 2010 argumenta que hay una relación entre los niveles más bajos de receptores que actúan como inhibidores de la dopamina en el tálamo con el pensamiento divergente, mayores asociaciones, generación y recombinación de imágenes mentales. Sin embargo, advierte que un exceso en las señales del tálamo pueden derivar en dispersión y desorganización. Entre sus conclusiones destaca que tanto la originalidad como la  fluidez características de la creatividad no tienen que ver con coeficientes de inteligencia.

En este sentido, es interesante señalar que se ha demostrado que la práctica de la meditación conocida como Yoga Nidra disminuye la actividad en la zona de control ejecutivo del cerebro mientras incrementa la producción de dopamina y el registro de ondas theta. En los experimentos para la elaboración de un estudio  publicado en Cognitive Brain Research ese incremento alcanzó el 65%. La práctica de Mindfulness, por su parte, así como otros tipos de meditación, también está asociada a la producción de mayores cantidades de neurotransmisores como la dopamina, serotonina, oxytocina y endorfinas. El efecto relajante, de placer y bienestar que ello ocasiona es lo que explicaría que la práctica constante de la meditación permita un estado mental en el que fluyan las ideas con facilidad, tomar distancia de los problemas para luego retomarlos con otra perspectiva, acallar un poco la vocecita cuestionadora de nuestro cerebro que juzga las ideas que se nos ocurren, o hacer conexiones diferentes entre conceptos y estímulos llegando, por tanto, a resultados distintos.

Lo mejor es que esos beneficios están al alcance de todos. La meditación no es realidad algo tan complicado como algunas personas creen, ni requiere demasiado tiempo o esfuerzo. Se puede comenzar con sólo unos pocos minutos al día para luego ir aumentando progresivamente a 5 o 10 minutos e idealmente llegar a 20 minutos diarios. El simple hecho de llevar nuestra atención a la respiración durante un minuto, dejando pasar los pensamientos que surjan y volver a la respiración, es un buen comienzo. Lo más importante es cultivar el hábito, entrenar nuestra voluntad para ser consecuentes. Además, existen diversos estilos o escuelas de meditación y  por tanto podemos elegir el que se adapte mejor a nuestras necesidades o motivación para emprender este camino. Ánimo!


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PENSAMIENTO CREATIVO PARA REINVENTARNOS.

Ante el actual contexto no es posible reaccionar con la misma lógica que se nos ha enseñado en la escuela. Las circunstancias son totalmente distintas a los supuestos que nos sirvieron de base para estructurar nuestros modelos y funcionar hasta el momento.  Ante este cambio, necesitamos buscar respuestas diferentes a estos problemas que distan de los que conocíamos hasta ahora, no sólo en el plano individual sino también en el colectivo, en el de las políticas públicas y las acciones del sector privado o de la ciudadanía. Ello requiere echar mano de herramientas creativas para la solución de problemas. En lo que se refiere al mercado laboral existen ámbitos de gran preocupación (paro juvenil, el de larga duración, y personas con mucha experiencia). Ante ello se insiste en la necesidad de capacitación para unos y reinvención para otros.

Sin embargo, esto de reinventarse puede resultar difícil para muchas personas; se preguntan cómo lograrlo, por dónde empezar. Como diría el conocido catedrático Edward de Bono: cuando uno sabe lo que quiere pero no sabe cómo conseguirlo, necesita hacer uso del “pensamiento lateral,” una manera de enfocar la realidad totalmente diferente a la lógica vertical de la deducción, y que da alas a la creatividad para generar ideas que luego podremos desarrollar con la ayuda de la lógica. Vale decir, tendremos que conjugar la capacidad de análisis con una manera distinta de ver las cosas, con nuestro corazón y con nuestro sentido de propósito puede darnos luces sobre el camino a tomar.

Necesitamos identificar las partes del puzle que conforma nuestra formación para el trabajo para luego combinarlas de manera diferente o concentrarnos en esas que resuenan más con nuestros anhelos, con nuestros valores, con nuestra emoción. Ha llegado la hora de darle valor a esas cualidades subestimadas; plantearnos este desafío ampliando nuestra perspectiva para rediseñar el modelo y que se parezca a lo que queremos ser. Es difícil porque se nos ha enseñado a seguir modelos no a crearlos, y es preciso estimular el pensamiento innovador desde la escuela. También los adultos necesitamos entrenarnos en este tipo de pensamiento creativo y existen múltiples ejercicios para lograrlo. De ello depende el fortalecimiento de nuestra capacidad de resiliencia.

El primer principio del pensamiento lateral es que cualquier valoración que hagamos de una situación es sólo una opción de las muchas que existen. Ello nos abre un abanico de oportunidades por descubrir. Además, los expertos en innovación en la empresa sugieren el trabajo en equipo para que afloren las visiones distintas sobre un mismo asunto que pueden llevarnos a enriquecer nuestra perspectiva o a buscar apoyo para explorar una idea que puede sonar irracional al principio. Emulemos a los niños, perdamos el miedo a destruir la torre que hemos construido con nuestras piezas y repensemos lo que queremos hacer con ellas, tal vez nos resulte una increíble y divertida bici o una interesante biblioteca. Exploremos nuestros talentos, combinémoslos de manera diferente, atrevámonos a soñar y a construir nuestros sueños; eso sí, con ética y responsabilidad, porque cada acción nuestra tiene múltiples impactos en los demás y en nuestro entorno.