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Mujer, salud y poder: del tabú a la armonía.

Hace varios años conversaba con una querida amiga del mundo de la cooperación internacional quien me comentaba su interés en trabajar en el ámbito de la salud de las mujeres. Aunque me parecía relevante por las carencias existentes en sobre todo en países del mundo en desarrollo, no era algo en lo que yo me veía trabajando. En esos tiempos yo creía que el tema del empoderamiento femenino iba de otra cosa!!! Hasta que la vida, que es excelente maestra, me mandó una lección trascendental que cambió mi perspectiva…

Por aquel entonces yo estaba centrada en el tema de los derechos económicos y la visibilidad de la contribución que hace la mujer a través de los múltiples cuidados desde el hogar a los niños, mayores, parejas, en sus diversas formas. Encontraba paralelismos entre esta situación de la mujer y la necesidad de visibilizar las contribuciones de la naturaleza a nuestro propio bienestar como seres humanos para poder lograr su revalorización.

Ambas invisibilidades cruciales, pero ambas vinculadas al reconocimiento del otro o de la sociedad en su conjunto. Aún me parece importante la labor que hay que hacer para visibilizar ambas cosas, aunque sobre eso hablaremos otro día. Hoy vamos a centrarnos en el propio reconocimiento de nuestro poder intrínseco, es decir el que viene desde dentro. Aunque es verdad que el tema de la salud de la mujer también tiene tela en este sentido…

Como bien señala la Dra. Carme Valls en su libro: Mujeres, Salud y Poder “la salud humana y en especial la salud de las mujeres ha estado mediatizada por las relaciones de poder, tanto por las influencias patriarcales en el desarrollo de las ciencias de la salud, como por el proceso de victimización de las pacientes, que se han convertido más en objetos de medicalización que en agentes de sus propios cambios saludables”. 

Unos meses después de aquella grata conversación, un diagnóstico de cáncer de mama me sacudió el entendimiento.

Primera lección que me dió la vida: la salud SI es la prioridad. Si no estás bien no puedes hacer nada. Tu propio ser está en juego!!!

Y eso no tiene que ver con el sexo, es igual para hombres que para mujeres. Pero hay muchas carencias a nivel mundial en materia de salud para la mujer y también mucho tabú, muchos silencios, y muchos prejuicios.

Obviamente, en mi caso, recobrar la salud se convirtió en mi prioridad.  Comenzaba allí un largo proceso de atención médica que incluyó intervención quirúrgica y los consabidos tratamientos que duraron más de seis años, entre una cosa y otra. Aún quedan secuelas y cicatrices para que la lección no se olvide.

Obviamente estoy inmensamente agradecida a los avances de la ciencia que me han permitido recobrar la salud. No obstante, sentía que había que hacer algo más…

Yo había trabajado con aspectos de lo femenino en mi en diferentes etapas de mi vida y me di cuenta que el viaje hacia las profundidades de lo que significa ser mujer no había concluido.

Como dicen los anglosajones “your mess is your message ( tu desastre/caos/o padecimiento es tu mensaje). Así que había que comprender el mensaje…

En la necesaria revisión de mis recuerdos sobre la historia médica observé unos cuantas llamadas de atención… Y la solución, al principio, había sido medicalizar y silenciar. Tu sigue como si nada! Sé fuerte!!! aunque en otros momentos si sentí la necesidad de profundizar y busqué ayuda, herramientas y lecturas que me permitieron continuar.

Sin embargo, sigo observando un enfoque poco preventivo de la salud en general y del cáncer en particular. En el caso del cáncer de mama, sólo nos alertan sobre la necesidad de tocarnos por si nos toca nuestro correspondiente tumorcito.  Es decir, parece que lo único que podemos hacer es detectar su llegada. Y eso lo que genera es miedo, como me lo confesaba una hermosa mujer ayer: le da pánico tocarse porque eso puede significar descubrir algo terrible.

Esa confesión pone en evidencia la necesidad de otro mensaje y otro enfoque. Se necesita investigar más, claro está, para detectar causas y al mismo tiempo, desplegar esfuerzos preventivos adaptados a la fisiología de cada persona. Y la prevención incluye también alimentación, movimiento, relajación, aceptación…

Por otra parte, la mujer necesita tener la voz cantante respecto a su salud, y para ello se require educar desde antes de la menarquia para que las chicas comiencen a comprender su cuerpo y a darse a si mismas el mejor cuidado.

Intentar suprimir el funcionamiento del organismo a fuerza de pastillas/medicamentos tiene un alto costo en salud. De la misma manera podemos llegar a la menopausia considerándola como otra desgracia para luego medicalizarla o vivirla en plenitud y vitalidad.

Buscando comprender eso llegué a la segunda lección: tu concepto integral de la mujer es la base de tu salud y tu poder. Aceptar la feminidad no como culpa con la que cargamos sino como bendición y oportunidad creativa de vivirla de manera auténtica es el punto de partida.

En este ámbito estoy infinitamente agradecida a esas mujeres que han hecho grandes aportaciones como la doctora Christiane Northrup, famosa gineco-obstetra que ha escrito libros tan fundamentales como “Cuerpo de Mujer, Sabiduría de Mujer” o “Las Diosas nunca envejecen”.

Por cierto que la Dra. Northrup nos recuerda que, independientemente de nuestras circunstancias individuales, cada una de nosotras tiene una especie de guía interior a la disposición a la que podemos conectarnos para crear una salud vibrante. Eso implica escucharnos, cuidar de nosotras mismas y nutrir así nuestro bienestar.

La Dra. María Jesús Balbás (Txusa) ginecóloga y homeópata tiene también un enfoque holístico de la medicina, subrayando el impacto de nuestros pensamientos, creencias y emociones en nuestro estado de salud. Txusa cuestiona la medicalización de todos los momentos importantes de la mujer (menarquía, el embarazo, el parto, el puerperio, la menopausia) y nos llama a escuchar nuestro cuerpo, escuchar la vida.

Precisamente escuchando su cuerpo de manera sistemática Miranda Gray, autora de “Luna Roja” y “Momentos óptimos de la mujer”, entre otros libros, llegó a definir con precisión los cambios que experiementaba durante sus ciclos y cómo aprovechar sus dones. Su visión práctica y a la vez espiritual permite comprender mejor nuestro cuerpo, cuidarlo y honrar lo femenino en su única y específica expresión en cada mujer, sin descuidar el principio masculino que está presente también en nosotras.

Interesada en profundizar sobre el auto cuidado y la prevención estuve leyendo sobre una serie de ejercicios diseñados por la Dra. Liu Ya Fei del Hospital de Chi Kung Terapeutico de Hebei en Beidaihe, China. Ella se dedicó a investigar y practicar la sabiduría milenaria de las monjas taoistas, sintetizándola en lo que hoy conocemos como Chi Kung de la Mujer.

Poco después me enteré que Raymonde Mayer, una maestra francesa de Chi Kung quien se formó directamente con Mme. Liu, venía a Pamplona. Su pasión y la claridad de sus exposiciones me encantaron y he estado desde entonces apoyando la difusión de su mensaje en calidad de intérprete en sus talleres anuales en Pamplona y más recientemente en Madrid.

Raymonde viene nuevamente a Pamplona a finales de mayo para seguir compartiendo con entusiasmo y una pedagogía adaptada a occidente, esta práctica empoderadora.

En el taller abordará las dos fases de la mujer: la de la “mujer roja” o
mujer cíclica, y esa otra etapa de la “mujer blanca” o post-menopausia.

  • En la primera parte se aborda el concepto general de qi, la interconexión de los senos, el útero y el sistema hormonal, así como los masajes específicos.
  • En la segunda parte se hace más énfasis en la columna, la cadera y las articulaciones, así como también el fortalecimiento del sistema nervioso, entre otros aspectos.

Es bueno recordar que esa segunda fase de la vida, que tan mala propaganda tiene, puede representar un segundo florecer. Como dice Raymonde, en esta etapa podemos dar vida a los hijos del cielo (nuestros anhelos, proyectos, ideas). Porque la capacidad creadora de la mujer no se extingue, sólo se transforma.

El Chi Kung de la Mujer flexibiliza tanto nuestro cuerpo físico y energético, propiciando también el equilibrio del emocional. El trabajo de movilización de la columna y de la pelvis y las articulaciones, va acompañado de la conciencia del movimiento de la energía, y un trabajo sobre el sistema endocrino y el sistema nervioso para buscar la armonía.

Hay varios movimientos orientados a movilizar la cadera, el sacro y los ligamentos que van hasta el útero, así como masajes para la zona lumbar, el pecho y el vientre.

El objetivo del taller no se centra simplemente aprender una serie de ejercicios y masajes sino también comprender cómo funciona la energía en nosotras y cómo se relacionan la energía, el cuerpo y la naturaleza. Armoniza el principio femenino y masculino al interior de manera alquímica.

Se trata pues de un método integral muy potente que es fácil de aprender e integrar a nuestra vida diaria, y que beneficia enormemente la salud y la vitalidad femenina. Además tiene esa orientación preventiva que comentaba antes.

No te pierdas esta gran oportunidad para conocer mejor las maneras de contribuir a tu salud y ganar en vitalidad.

Si te interesa puedes encontrar todos los detalles aquí


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5 CLAVES PARA REPOTENCIAR NUESTRA VITALIDAD.

La primavera es un momento perfecto para dejarnos contagiar por la energía fresca y amable de la naturaleza. Es una época en la que las condiciones climáticas nos invitan a reactivar nuestra actividad física, disfrutar de la naturaleza, renovar nuestra alimentación, revisar nuestras prioridades y poner el auto-cuidado en primer lugar.

En realidad, no se trata de egoísmo sino de una necesidad impostergable. Si no cuidamos de nosotr@s mism@s no estaremos en condiciones de ser productiv@s, cuidar de ninguna otra persona o personita, ni vivir plenamente. Todo comienza con nuestro bienestar físico y mental.  

Las mujeres tenemos la tendencia a ubicar las necesidades de los demás al principio de la lista de prioridades. Mientras tanto, vamos postergando nuestros propios asuntos. Incluso algunos importantes, esos que pueden repercutir negativamente en nuestra salud.

Hay pequeñas cosas que podemos hacer para cuidarnos, para repotenciar nuestra vitalidad y que no tienen que representar un gran cambio. Es cierto que los cambios pueden ser positivos, pero otras veces generan resistencias, consciente o inconscientemente.

Así que nos vamos a plantear algunos gestos amables hacia nosotr@s mism@s que podemos ir incrementando en la medida que los resultados nos animen a continuar por ese camino.

Veamos:

  1. Traer las energías de la primavera a nuestro plato (o vaso!!! ;))

Seguramente estarás pensando en dietas, pero no me refiero a eso. Es simplemente aprovechar las frutas y verduras de estación para diversificar y enriquecer nuestra alimentación. Y por supuesto, tener en cuenta lo que le hace bien a nuestro cuerpo. Si ya tienes en mente que quieres reducir la ingesta de azucares o carbohidratos, entonces ¡aprovecha el momento!

La primavera es perfecta para prepararnos unos deliciosos zumos de frutas y verduras que además son revitalizantes. Así mismo, podemos disfrutar de los productos de temporada y mejor aún beneficiarnos de sus fito-nutrientes

Es decir, esos componentes de las plantas que nutren nuestro organismo, tienen propiedades antioxidantes y anti-inflamatorias, protegen nuestro sistema nervioso, refuerzan el sistema inmunológico y regulan nuestras hormonas, entre otros beneficios.

Las alcachofas, por ejemplo, son geniales para depurar el hígado; las zanahorias para preparar la piel para el verano; y las fresas para aportar hierro. En este artículo de Cuerpo Mente puedes ver en detalle sus bondades y las de otras opciones de temporada.

En cualquier caso, es importante también, tomar en consideración la etapa en la que te encuentras o tus condiciones de base para saber lo que tu fisiología necesita.

2. ¡Las plantas necesitan agua y nuestro cuerpo también!

Tomar agua es crucial porque tres cuartas partes de nuestro cuerpo están constituidas por este preciado líquido. Necesitamos hidratarnos constantemente para mantener el correcto funcionamiento de nuestros órganos.

Se recomienda que al menos litro y medio, otros expertos hablan de dos, algunos dicen que depende de que seamos hombres o mujeres necesitaremos más. Las infusiones también cuentan, y son perfectas para hidratarnos mientras aprovechamos los beneficios de las plantas.

También tenemos que tomar en consideración el momento vital que vivimos. Si estás amamantando necesitarás más líquidos y que sean ricos en vitaminas y minerales. Si eres deportista igualmente tendrás que cuidar no sólo de tomar mucha agua sino de recuperar las sales también.

3. Necesitamos mantenernos activ@s

Estos días primaverales nos invitan a activarnos, y eso ya nos ayuda a sentirnos mejor. Aprovechando los días soleados podemos tratar de caminar un poco más de lo usual, no sólo porque eso quema calorías sino también para mover las articulaciones y músculos para que trabajen en armonía.

Comenzamos a revitalizarnos como la naturaleza y las vitaminas del sol suave de estos días nos permiten asimilar la vitamina D. Por otra parte, ese contacto con la naturaleza es relajante, despeja la mente y permite que al retomar las actividades seamos más creativ@s y productiv@s.

En los días de lluvia podemos movernos un poco en casa o en el gimnasio. Hacer unas asanas de yoga o unos ejercicios de Chi Kung puede ser una actividad exterior o interior. Hay quien prefiere una bici estática en caso de lluvia o ir al gimnasio y aprovechar las máquinas, hacer pilates, zumba o danza. Hay para todos los gustos, lo importante es que si no tienes el hábito lo vayas introduciendo poco a poco, aunque sean 15 o 20 minutos.

En el caso particular de la mujer, existen movimientos específicos como los del Chi Kung de la Mujer los cuales revitalizan la energía, al tiempo que contribuyen al equilibrio del sistema endocrino y el sistema nervioso, trabajar el suelo pélvico y dar flexibilidad a la columna y las articulaciones. Pero sobre todo, sentirnos radiantes y disfrutar cada etapa que vivimos.  

4. Reponer energías durmiendo profundamente.

Dormir 7 u 8 horas parece ser el tiempo ideal para lograr un buen descanso. Un estudio publicado por la Asociación Americana del Corazón destaca la necesidad de dormir lo suficiente. Según las investigaciones la falta de un descanso profundo por las noches está vinculado con problemas cardiovasculares y con todas las causas de mortalidad.

Necesitamos recuperar la energía, recargar las baterías y permitir que las  células se regeneren. Para ello es importante que el espacio donde vamos a dormir esté en total oscuridad para propiciar un sueño profundo.

Evitar utilizar el móvil un buen rato antes de dormir (1 hora idealmente). El simple hecho de estar un rato frente a las pantallas antes de dormir tendría un efecto disruptivo porque esa luz afecta nuestros ritmos circadianos, es  decir ese ciclo de vigilia y sueño que se sincroniza con otros procesos biológicos del cuerpo.

Tampoco es bueno dejarlo en la mesa de noche o cerca de la cama. En primer lugar, por las radiaciones que emiten; aunque existen quienes dudan de que sean realmente radiaciones dañinas para la salud. Y en segundo lugar porque te hace estar en estado de alerta, pendiente de que pueda entrar un nuevo mensaje.

5. Aprovechar el poder del “spiritual fitness”

Seguramente habrás escuchado hablar de Hildegarda de Bingen, una abadesa que en el siglo XII ya planteaba un enfoque holístico de la salud y podríamos decir que fue incluso precursora del movimiento ambientalista.

El Dr Wighard Strelow, quien difunde sus enseñanzas, recuerda que ella consideraba que el alma nutre todo el organismo y lo regenera. Nos  conecta con el universo y nos ayuda a estar más felices. En su opinión todas las enfermedades tenían una correlación con una emoción o comportamiento que empañaba el alma, siendo necesario trabajar en la virtud correspondiente para recuperar la salud.  

Para ello, Hildegarda de Binguen sugería ejercitarse espiritualmente. Dependiendo de las creencias de cada quien o de lo que le funcione a cada persona,  ello se traduce en dedicar unos minutos al día a alimentar el alma, a aquietar nuestra mente, a despojarnos de los miedos, la rabia o la ansiedad.

Orar, meditar o practicar mindfulness son algunas de las vías que podemos utilizar para aquietar la mente y dejar que se exprese el alma. Aunque algunos encontrarán esa serenidad o relajación en tejer, pintar, cantar o tocar un instrumento.

En conclusión, con un poco de atención y unos gestos amables hacia nuestro cuerpo y nuestro  espíritu, podemos incrementar nuestra vitalidad, la salud física y mental, y sentirnos radiantes. Sólo tenemos que incluir este cuidado hacia nosotr@s mism@s en la lista de prioridades. Sólo unos minutos bastan.

Evidentemente si los ejercicios, el alimento y los hábitos se adaptan a las necesidades y fisiología de cada persona en cada etapa de su vida o de su ciclo, los resultados serán mejores.

Si te interesa conocer lo que propone el Chi Kung de la Mujer en cuanto a ejercicios, masajes y visualizaciones, pronto tendremos la oportunidad de hacerlo en Pamplona. A finales de mayo viene desde Francia una de sus más experimentadas maestras: Raymonde Mayer. Ella es profesora de Tai Chi y Chi Kung, ha estudiado en París y en China, y se formó con la propia creadora de esta serie de ejercicios especialmente diseñados para la salud femenina, Madame Lui.

Esta práctica puede ayudarte a superar molestias menstruales, mejorar la circulación energética de tus órganos femeninos, flexibilizar tu columna y tu pelvis, aprendiendo mientras conoces mejor el funcionamiento de tu cuerpo para fluir y desplegar todo su esplendor. También ayuda mucho con la gestión de las emociones.

Si en cambio, en lo que necesitas es liberarte del stress u otras emociones, mi querida amiga Ana Barea, profesora de Yoga, Mindfullness y psicoterapeuta Hakomi, puede ayudarte. Ella ofrece un curso para vivir sin ansiedad, estrés, y miedo a principios de mayo en su centro, ubicado en el valle del Baztán. En el enlace tienes todos los detalles.

Aprovechemos pues esta energía maravillosa de la Primavera para revitalizarnos y también liberarnos de eso que ya no nos sirve. Pequeños pasos, pequeños gestos pueden guiarnos hacia nuestra plenitud.

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El hermoso calendario en la foto de Raymonde es de @EquilibrioEnFemenino


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El adios más dificil, la mayor gratitud

Aunque tantas veces nos hemos despedido y esto es -como dicen-ley de vida, lo natural, un ciclo cumplido, un descanso… decirte adiós en esta ocasión no deja de ser difícil. Prepararme para tu ausencia física ha sido una quimera, aunque sepa que no eres sólo un cuerpo convertido en cenizas sino un alma poderosa y trascendente: la mujer que me trajo al mundo, quien me acogió en su útero y en su corazón, la que me amamantó, la que me enseñó eso del amor incondicional, lo que es luchar por sus hijos, un ejemplo de resiliencia, la amiga sincera, la motivadora en cualquier circunstancia, la memoria histórica de la familia, la valiente para vivir y para morir…

Me va a tomar un tiempo acostumbrarme a esta tu nueva forma de estar presente en mi vida y en la de todos los que te amamos… Por el momento, parece que me hubiera sumido en un espacio de silencio infinito que no quisiera perturbar. Y sin embargo, se agolpan los pensamientos por momentos, el recuerdo de tus planes, tus sueños de ayudar a tanta gente y tantas instituciones, tantas ilusiones, tantas reflexiones… Demasiado ruido para este duelo profundo, para un cordón que se transforma, para un amor que busca esa nueva forma de expresarse, para poner de manifiesto esta inmensa gratitud por darme la vida, por todo lo que hiciste para que me convirtiera en la persona que soy, por todas las lecciones de vida, por todas las aventuras que vivimos juntas, los lugares que descubrimos juntas, por tanto amor…

Adiós mamá. A Dios encomiendo tu alma grande, ese Dios en el que tanta fe has tenido siempre y en cuyos brazos te entregaste sin resistencia al final del camino. Me alivia saberte en paz.  Te imagino estar siendo acompañada en este viaje único hacia la luz por mi abuelita Carmen Elisa, el abuelo Quintero, Daniel… Tal vez hasta Hernán saldrá a tu encuentro, con su proverbial calidez y su “musiua”

Descansa mamá. Todo está bien. Tu fortaleza espiritual nos inspira. Honro tu memoria.

Te amo.


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¿Conoces a la dama que sostiene el cielo con una sola mano?

Hace unos años me topé con una interesante entrevista que le hizo la bailarina, sanadora y taoista Teresa Rodriguez a Raymonde Mayer,  una maestra francesa con una dilatada experiencia en varios estilos de Qigong (Chi Kung). En la entrevista se abundaba sobre muchos aspectos de gran relevancia, sobre todo una forma específicamente diseñada para la mujer  por Madame Liu Ya Fei.

Como destaca Teresa, nuestra fisiología femenina hace que experimentemos los procesos de la vida de manera diferente y es maravilloso descubrir que un conjunto de movimientos suaves, flexibles  y armoniosos que favorecen la regularización del equilibrio hormonal y las emociones que acompañan las diversos estados y etapa por los que atraviesa la mujer.

No imaginaba yo que poco tiempo después recibiría la bendición de conocer personalmente a esta mujer tan sabia. Raymonde  había sido invitada por Amaia Ariztegui, para impartir precisamente un taller de Chi Kung de la Mujer en Pamplona. “-Mejor imposible” me dije, e inmediatamente hice de aquel evento una prioridad.

Esa era la pieza del puzzle o rompecabezas que me faltaba. Llegado el día entré expectante en el salón donde se reunían varias mujeres deseosas de conocer esta práctica junto a otras que ya habían asistido a algún taller anterior y repetían la experiencia para reforzar el conocimiento o profundizar. Pronto aquella mujer de cabello rubio corto, elegante en su sencillez, con unos ojos vivaces y un extraordinario control de su cuerpo, me cautivó.

Sus palabras reflejaban la pasión por transmitir un mensaje y una práctica fundamentales para las mujeres de cualquier edad. El primer día se centró en la etapa fértil de la mujer, o sea la mujer roja o cíclica, y al día siguiente en la mujer blanca, como ella llama a  la etapa que sigue a la menopausia.

Deseosa de que entendiéramos el más mínimo detalle, Raymonde nos hablaba con pasión de la necesidad de comprender nuestro cuerpo, escucharlo, respetarlo y, sin duda, cuidarlo.  Qué lástima que nuestra sociedad nos invita poco a un tener un verdadero respeto por nuestros ciclos.

Precisamente por eso Raymonde insiste en la importancia de difundir el mensaje y  de practicar esa forma de suave gimnasia terapéutica china adaptada para la mujer de cualquier edad. Sólo hay que ver la flexibilidad y el bienestar del que ella misma hace gala para darse cuenta de lo beneficioso de esta práctica.

Han pasado cuatro años y sigo fascinada, aprendiendo de esta gran  maestra en el arte de vivir y ser mujer. He podido  asistir a varios talleres de Chi Kung de la mujer y de Yangsheng regularmente, y  sigo apreciando cada momento compartido porque para mi cada uno es sabiduría en cápsulas.

Su fortaleza interior es tan admirable como su increíble destreza física, su control de cada movimiento, su inmenso corazón y la capacidad de catalizar interacciones poderosas a través de las varias actividades que desarrolla desde Arch-ecovital o Zhongfu. Para mi todo ello se refleja en esa imagen que preside esta entrada, su capacidad de sostener el cielo con una sola mano.

Próximamente tendremos la suerte de tenerla de nuevo en Pamplona y de sumergirnos una vez más en la práctica fundamental del Chi Kung o Qi Gong de la mujer. Podremos aprender ese conjunto de ejercicios, suaves y al mismo tiempo profundos que propician una delicada armonía de nuestro sistema hormonal, el flujo de energía en nuestro cuerpo y suavidad a nuestra columna, pelvis y articulaciones.  Ello nos aporta vitalidad, bienestar y plenitud.

Al mismo tiempo, ese trabajo nos aproxima a nuestra feminidad de una manera positiva, proactiva y empoderadora. Ayudándonos a cultivar prácticas que permitirán cuidarnos verdaderamente.


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GRATITUD Y MAS GRATITUD, SIN RESIGNARNOS…

La verdad es que el tema de la GRATITUD se ha vuelto recurrente en mis reflexiones de inicio de año nuevo. Hace poco leía lo que escribí el año pasado y lo podría suscribir con apenas algunas enmiendas (las referidas al deterioro de la situación de Venezuela que lamentablemente ha llegado a niveles insospechados, tanto en lo económico como lo político y social para convertirse en una crisis humanitaria de proporciones descomunales). Seguramente los venezolanos tanto como los sirios, los iraníes, los subsaharianos, entre otros estén agradecidos por lo poco o mucho que tengan pero aspiran a lograr cambios, libertad, progreso…  Hay agradecimiento también por lo alcanzado durante todo el recorrido del año que ha finalizado, por los momentos compartidos, por los atardeceres contemplados.

Sin embargo, en estos días conversaba con una amiga a propósito de la gratitud sin conformismo porque ella apuntaba que pareciera que al abrigar agradecimiento en nuestros corazones tenemos que resignarnos o conformarnos con lo que hemos alcanzado, o que se es demasiado ambicioso si se aspira a más, habiendo tantas carencias en el mundo. Coincidíamos en que se puede agradecer y al mismo tiempo aspirar a progresar, es humano, es natural. Un agua que corre viva es saludable, no la estancada.

La gratitud comienza por honrar la vida con la conciencia del precioso regalo que implica; y cada quien puede ir enumerando las miles de bendiciones que tenemos en nuestras vidas si se toma conciencia de las pequeñas cosas que muchas veces pasan desapercibidas y sin embargo son tan importantes… Esenciales en realidad. De allí que Louie Schwartzberg en su magnifico vídeo se refiera a la gratitud como La felicidad revelada. No obstante, ese  agradecimiento es en realidad el primer peldaño para avanzar en nuestras metas o aspiraciones.

Lo más duro es dar gracias por los retos, las caídas, los errores, los fracasos, los duelos… Pero igualmente necesario buscar iluminar nuestras vidas con la luz de la gratitud para movernos hacia la superación de las lecciones y poder así emprender un sendero que nos ofrezca otras perspectivas. Cada aspiración, cada sueño es una estrella que brilla en nuestro cielo personal y si logramos atravesar el miedo, las dudas, si confiamos en la bondad de la vida podemos alcanzar cada una de ellas. Si en algunos casos parece más complejo no deja de ser necesario abrigar la esperanza de que así sea.


La imagen es una pintura de Melina del Mar “Gratitud”


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Despejando el camino al empoderamiento a través de la meditación

 

Ya hacen varias semanas que comenzamos nuestras sesiones semanales de meditación. Nos hemos propuesto profundizar en la práctica que vamos conjugando cada vez más con de la energía y el trabajo con temas que necesitamos sanar para evolucionar en nuestro camino. Fue sorprendente que en la primera sesión todas las inquietudes expresadas como intencionalidad para esta etapa se relacionaban con un tema común a muchas mujeres, el de atender a sus propias necesidades y no siempre las de los demás, escuchar su cuerpo, su intuición, respetar sus ritmos, cuidarse, quererse… Eso nos está llevando a recorrer un itinerario que vamos descubriendo semana a semana, haciendo escalas en diversos parajes no siempre gratos al inicio pero finalmente  sanadores. Nos estamos encontrando en el camino sueños abandonados, inhibiciones, tabúes, un cúmulo de responsabilidades asignadas y asumidas como propias, también con el miedo a ser nosotras mismas, a mostrar nuestra vulnerabilidad, a reconocernos en las sombras, y un largo etcétera.

Lo más hermoso es que en minutos atravesamos geografías desconocidas de nuestro interior, tomando atenta nota de sus cualidades y de nuestro sentir, nos sumergimos suavemente en las penumbras para explorar las profundidades  y poco después se nos revelan paisajes más coloridos donde podemos dar rienda suelta a nuestra autenticidad y a la gratitud por las lluvias de bendiciones. Cada quien lo experimenta de una manera más visual o sensorial, pero en cualquier caso reveladora y única, como cada ser humano. Es un camino que nos lleva a empoderarnos, a soltar amarras…

Quiero compartir lo que escribió una de esas mujeres maravillosas que me acompaña en estos viajes después de una de esas sesiones, agradeciendo infinitamente el habérmelo permitido, y que ella tituló PERMITIRSE ABRIR

“Perder el miedo, saco el traje, que resultó ser una armadura antigua,
muy antigua.
Me quito la máscara que no me deja respirar. La tengo incrustada en la cara, atada a la garganta.
Me cuesta. Tiene más ataduras de las que pensaba.
Es la máscara del miedo. Como la que lleva Hannibal Lecter en “El silencio de los corderos”.
Silencio… palabras no dichas…
muertas, ahogadas, estranguladas, que se quedaron dentro de mí,
hiriéndome, desgarrándome.
Desgarrada me sentí durante un tiempo.
Desgarrada me siento ahora, a veces… cada vez menos. Cada vez más suave,
como el viento, como el agua del Mar…
uuummmmmm…
Me quiero. Me Amo. Estoy enamorada. Una criatura está gestándose en mi Utero.
Es mi criatura. Mi creación.
No sé lo que es, pero la siento.
Me vestiré con mi traje cuando Nazca
Ya lo llevo puesto
Es un vestido precioso
Adios Miedo. Ya no te necesito
Gracias. Por tí soy lo que soy.
Sin tí no lo habría logrado.
Gracias por caminar junto a mí en todos los momentos decisivos de mi vida y en los que no…
pues también.
Ahora ya no te necesito
No quiero esconder nada
Quiero buscar mis huesos, desenterrarlos.
Quiero encontrar La Dulzura que hay en Mí.
Que Brote, que Fluya, que invada todos los poros de mi cuerpo, todas las células.
Todas las Mitocondrias.
Quiero sentirme Dulce
Quiero ” saber” Dulce.
Eskerrik asko Unibertso.”

Y además añade: “Gracias por leerme. Gracias por estar a mi lado.”

Soy yo quien tiene que agradecerte infinitamente tanta sensibilidad, tanto valor y que lo compartas con nosotr@s.


La hermosa imagen destacada es obra de Josephine Wall

La imagen de la mujer guerrera  es de Lindsay Look.


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Y si los valores femeninos contribuyeran a que demos una respuesta armónica a los desafíos climáticos que nos afectan?

En estos días estamos siendo testigos de algunas de las más desvastadoraes catástrofes naturales que se hayan registrado. Más allá de la angustia por los afectos que se encuentran en las zonas involucradas, ello nos lleva a reflexionar sobre las causas de las mismas y el tipo de respuestas que se dan; no sólo en lo inmediato con ayuda humanitaria tan necesaria, sino por la necesidad de cambiar enfoques estratégicos para incorporar a la mujer en el diseño y ejecución de los mismos, así como también para dar mayor relevancia a los valores femeninos en lo personal y colectivo, tanto en la dimensión económica como en la política. Uno de los temas que al que nos hemos dedicado desde este blog y en los círculos de mujeres es previsamente el empoderamiento femenino a través de propiciar formas de reconectar con  el respeto a la ciclicidad, la dulzura, la sensibilidad, el cuidado, la conciencia, la colaboración y la vivencia de lo femenino en armonía con nuestra esencia creadora. Ahora quisiéramos introducir algunas reflexiones que trascienden el plano personal porque es urgente aportar al equilibrio y la armonía en el plano familiar, social y global, centrándonos hoy en esto último que es lo que clama la naturaleza con vehemencia.

Ciertamente hay un vínculo personal con el tema que nos ocupa por tener familiares y amigos en aquellas tierras tan golpeadas por los huracanes, los terremotos, las lluvias torrenciales, etc… Pero nos preocupa no sólo su bienestar sino el de toda la población de las zonas afectadas. Muchas personas se están movilizando para echar una mano ante el drama humano que ha causado este lenguaje con el que la naturaleza reclama nuestra atención. Unos fenómenos en cuyo origen estamos involucrados todxs, por acción u omisión.

Cada vez es más evidente algo que se viene discutiendo internacionalmente desde los años 60. Me refiero al vínculo entre lo ambiental, lo social y el modelo económico predominante. Pero esto ha sonado a ideología de izquierda y se han ignorado las advertencias que han hecho los científicos sobre las terribles consecuencias de seguir ignorando la capacidad de la naturaleza para asimilar los impactos que generamos los humanos, no sólo por la manera en la que producen las empresas tanto públicas como privadas sino por el estilo de vida prevaleciente en la mayoría de los países. De hecho, es importante destacar aquí que tan no es de izquierdas es el el tema que los países comunistas han causado estragos ambientales y humanos peores que los países capitalistas y a quien osa denunciarles lo silencian…

Afortunadamente se ha consensuado una agenda internacional para el desarrollo sostenible de visión integral (Objetivos de Desarrollo Sostenible) y muchas empresas  y creadores están trabajando en propuestas como la Economía Circular para redefinir los procesos industriales. Tambien hay cada vez hay más sectores tomando conciencia de que el cambio climático es algo real y estos tornados, huracanes, tormentas representan ya no una llamada de atención sino un grito desesperado…pero aún hay resistencias muy grandes a admitir que esos modelos de producción y consumo tiene que ver con tragedias tan terribles como las que han destruido países enteros en estos días y han dejado miles de damnificados a su paso, además de cobrarse unas cuantas vidas. Vale destacar que esto que se está evidenciando en America Latina en estos días también lo sufre Asia y Africa, mientras los cambios en las estaciones, la sequía y otros eventos climáticos tambien están afectando a Europa aunque con menor ferocidad.IMG_0400

Si bien la reconstrucción es necesaria para dar cobijo a tantas personas que se han quedado sin hogar, es necesario pensar a un poco más largo plazo y no sólo ponderar la manera en la que se está llevando a cabo este proceso, tanto en lo que tiene que ver con la dimensión ambiental como con la social, y en este sentido la mujer tiene que ser escuchada sino que tiene que ser parte activa en la ejecución de las estrategias que colectivamente se decidan. Lo de un estado paternalista que decide por nosotras que es lo que nos conviene o lo que necesitamos no es viable, la mujer tiene que tener voz y voto en la definición de esas necesidades porque es una de las partes más vulnerables en estas tragedias debido a la discriminación que se ha  traducido en que tenga menos recursos e incluso menos derechos efectivos.

No obstante, más allá de escuchar y tomar en consideración la situación praticular de las mujeres y l@s niñ@s en estos contextos, es también necesario una mayor participación de las mujeres en el cambio de modelo de desarrollo.IMG_0401 Para ello necesitamos mujeres que defiendan los valores femeninos, que los vivan, que promuevan los beneficios de una economía que respete los ciclos de la naturaleza porque saben la diferencia entre respetar o no sus propios ciclos, mujeres que valoran en términos sociales e incluso económicos el cuidado de l@s menores y l@s ancian@s o dependientes, el tiempo dedicado a la transformación de los recursos en comida, bienestar,.. así como mujeres que aporten su conciencia sobre lo sistémico porque saben de la importancia de mantener los equilibrio entre la familia, la colaboración, el contacto con la naturaleza y su conciencia sobre las interdependencias. Mujeres que sean capaces de ejercer liderazgos desde la empatía, la sensibilidad, el respeto a la diferencia, la suavidad, la fortaleza de lo femenino sin pasar por encima de quien sea o desconfiando de otras mujeres, ni luchando contra los hombres o querer imitarles para sentirse iguales.

Este es el vínculo entre esa dimensión personal y la global que tanta falta nos hace. Hacia allí queremos enfocar este llamado porque desde la vivencia íntima de la esencia femenina y de su revalorización en una sociedad patriarcal que se ha burlado de nuestros cambios o nos ha limitado a desempeñar papeles secundarios, la mujer ha evolucionado y está reconciliándose con su ciclicidad, ayudada por la comprensión de sus beneficios, conectándose con su intuición y su vulnerabilidad, no para equiparar femenino con debilidad sino para reconocer la fortaleza de la suavidad, las formas en las que se puede cultivar la capacidad de resiliencia, algo crucial para la sostenibilidad/sustentabilidad ambiental, social y global. La mujer está tomando conciencia del papel que ha desempeñado hasta ahora en el mantenimiento de la estructura patriarcal a través de su rol preponderante en la educación y formación, así como tomando conciencia de las diferencias y similitudes entre la violencia física y la violencia verbal o la manipulación emocional, un debate tan relevante en el contexto social como el ambiental, porque también se ha violentado a la naturaleza por años, burlando su ciclos, ignorando su capacidad de carga, el tiempo que le toma reponer los recuros que nos sirven de alimento, cobijo, medicinas, … y es así como hemos llegado hasta aquí.

Es fundamental deponer la confrontación sin dejar de exigir respeto a los derechos y buscar la armonía, la complementariedad entre unos y otros pues necesitamos tambien de las cualidades masculinas para fijarnos metas, focalizarnos en su consecución, etc. Hay hombres, incluso en posiciones de liderazgo, que están apoyando la igualdad y ese es un contexto positivo que tenemos que celebrar y alentar, porque la igualdad de género no es un tema sólo de las mujeres. IMG_0398El Dalai Lama, por ejemplo, dice que las mujeres occidentales van a salvar al mundo pero creo que para ello tienen que ejercer como mujeres no sucumbir a lo que han hecho muchas mujeres en posiciones de poder que es imitar a los hombres y ser mas “duras” que ellos. La tierra necesita nuestra sabiduría y cualidades, no para que nos echemos al hombro la responsabilidad de ser las salvadoras sino para transmitir esas cualidades y ese saber y aunar esfuerzos para proteger a la fuente de nuestro bienestar individual y colectivo.