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Cuando el valor se convierte en poesía y daga

Su valentia la ha contemplado el mundo entro, en 24 horas las fotos que han tomado de su solitaria hazaña  frente a la fuerza represora se han convertido en estandarte de la resistencia a una dictadura que abochorna la civilidad. De forma aberrante se aferran  al poder, aunque para ello tengan que recorrer los más oscuros caminos de la perversidad. Y ante tanta ignomia ella se planta con toda su determinación y despojada de miedo alguno se expone a una mole de hierro con capacidad para aniquilar lo que se encuentre a su paso, menos su grandeza, su incommensurable compromiso con los valores democráticos, con la defensa de su derecho a disentir y expresarlo a viva voz.

Heroina anónima con su pelo gris y quien sabe cuántas lunas, nos ofrenda una impresionante demostración de resistencia pacifica, y quizás de lo poco que le teme la posibilidad de perder la vida, acostumbrada ya a toparse con la muerte instalada en el pais de la violencia, de la sinrazón… Alli està ella, con una simple bandera y una gorra, con su humanidad titánica frente a la vergonzosa defensa de un régimen que reprime, que tortura, que aniquila, que amenaza, que destruye y siembra odio, que humilla, que atropella, que miente, que pretende robarle los sueños  a la juventud.

Y su valentía es tal que se me anoja una elegía a la dignidad, es una poesía ante el oprobio, y al mismo tiempo una daga que se clava en el corazón del silencio complice, del represor, del tirano, del traidor, del cobarde, del que no está dispuesto a dar un paso adelante como ella y hacer retroceder la dictadura. Aunque no sepamos su nombre, su imagen se nos ha clavado en el alma y retumba en las conciencias, inspirando por todos los rincones de la tierra, hablando del valor de la mujer venezolana.