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Gracia Divina

Me sumergí en el silencio buscando aquellos espacios otrora sublimes, donde solía contactar esa chispa de luz que enciende mis pupilas. Pero por mucho que exploré cada rincón sólo encontré oscuridad, frío, dureza. Aquí y ahora me decía, inhalaba  presencia, pero exhalaba tristeza, inhalaba despacio y exhalaba de prisa, porque acechaba la añoranza, porque asomaban las lágrimas que agazapadas desde tu partida esperaban el momento para inundar esa superficie rocosa y vulnerable que ha pretendido ser muro de contención ante un dolor profundo con nombre y apellido. Pero inhalo nuevamente y recuerdo que estás en la luz, exhalo incomprensión, inhalo las promesas que te he hecho y exhalo tus sonrisas, aquí y ahora, buscando una columna erguida que me recuerde la ternura que me inspiraban tus primeros pasos. Qué bendición haber tenido un hermano como tu…aunque hayan pasado siete meses de ausencia inapelable en las que tengo que recordar que había prometido buscar fortaleza en tu entusiasmo y alegría, para seguir pintando cada instante de dulzura. Es entonces cuando reconozco la Gracia Divina invadiendo mi ser, aliviando mi dolor, llenándome de sublimes dorados y naranjas que suavizan las texturas y dan brillo al aquí y al ahora, esa Gracia que permite esbozar un sueño.