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HERMANO ADORADO, BUEN VIAJE HACIA LA LUZ

Daniel, si algunas cualidades te definían esas son la bondad, la pasión, la generosidad, la alegría y la rapidez con la que colmaste tu existencia… Tenías prisa por vivir intensamente… Tal vez tu alma sospechaba que no había tiempo que perder. Con la velocidad de la luz terminaste el colegio y culminaste la Universidad, emprendiste tu carrera profesional y cuando menos pensamos ya eras todo un gerente regional para en pocos años decidir centrarte en hacer realidad tus sueños e incluso estimularnos a diario para  cumplir los nuestros. Eso sí, sin olvidar darle alegrías a los viejos, a los sobrino, compartir con los amigos y echarle una mano a quien lo necesitara… No sé si en ese apuro fuiste a interceder directamente ante Dios para acelerar la respuesta a tus plegarias. Bueno, tenías 33 años, igual que su hijo, a quien podrías hablarle de tú a tú. Quién nos iba a decir que hasta el último acto duraría tan breves instantes… esos acontecimientos nefastos que te empujaron hacia la luz. A tu velocidad, seguro ya te encontraste con los abuelos y estarás disfrutando de sus abrazos y consentimientos.

Mientras tanto voy a tratar de convertir cada lágrima en una estrella para que su brillo semeje al de tu personalidad e ilumine la noche en la que nos hemos sumido al conocer tu irremediable ausencia física, desde que esa bala interrumpiera tu entusiasta caminar… Sigue leyendo